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Zoom Café
ENRIQUE BRINKMANN
Ahora, mi única intención es seguir sorprendiéndome a mí mismo con lo que hago
Por suerte suspendí todas las asignaturas de perito, por lo que no hubo ningún trauma en casa cuando les informé de que iba a dedicarme a pintar.

Por parte de padre alemán y por parte de madre español. Enrique Brinkmann nació en Málaga y descubrió la pintura como antídoto contra el aburrimiento que se respiraba en la ciudad alrededor de los años 50.
Fue el gran maestro de la novela Dostoievski quien le hizo descubrir otra forma de expresar, de pensar, de concebir e interiorizar la pintura. El rostro de Enrique Brinkmann refleja las huellas de quien ha vivido en busca de aventuras, experiencias y felicidad. Tiene el pelo blanco y lo lleva algo despeinado, lo que le sigue dando ese aire rebelde e inconformista, y una mirada llena de luz, como sus cuadros.
Han pasado algo más de cincuenta años desde que hiciera su primera exposición en Málaga, y aún hoy sigue buscando sorprenderse así mismo con lo que hace, para no repetirse, para no aburrirse, para seguir ilusionándose e ilusionando a quienes le redescubren cada vez que se ponen frente a su obra.
Comenzó sus estudios de perito industrial y pronto los cambió por la pintura, ¿cómo fue ese cambio tan radical?
Bueno, perito industrial era lo único que se podía estudiar en Málaga en aquellos años, no había universidad todavía, y tampoco existía la escuela de bellas artes, así que al acabar el bachillerato o estudiabas perito o no estudiabas nada. Ya cuando terminé el bachillerato yo comencé a pintar paisajes. En aquella época, a mí no me gustaban nada las matemáticas y tampoco ninguna de las disciplinas que tuvieran que ver con la ciencia; no me gustaban nada de nada, y cada vez estaba más metido en la pintura y me dedicaba más al arte que a las matemáticas. Por suerte no aprobé ninguna de las asignaturas de la carrera, así que no hubo problemas cuando les dije a mis padres que dejaba perito para dedicarme a pintar.
¿Cómo comenzó su diálogo con la pintura?
La pintura nació en mí casi por distracción. En aquellos años en Málaga había poco para hacer, estaba el cine y pocas cosas más, no había discotecas, no había sitios divertidos… Málaga era por aquellos tiempos una ciudad bastante aburrida así que empecé a salir al campo a pintar paisajes de forma autodidacta, como pura distracción. Pero lo que para mí fue definitorio la lectura. Un día cayó en mis manos una novela del gran Dostoievski, y yo viví aquello con una gran conmoción, porque además de ser uno de los más grandes novelistas, es un gran conocedor de la psicología humana. La primera obra que leí de él eran 'Las noches blancas', un libro muy romántico en aquella época. En aquel libro me di cuenta de lo mucho que se parecían la sociedad rusa y la española de esos tiempos y me causó una conmoción tan brutal que me recuerdo aquel verano, encerrado en la biblioteca devorando los libros de Dostoievski, uno detrás de otro, una cosa que me sorprendió a mí mismo. Entonces empecé a pensar cómo plasmar todo lo que me habían hecho sentir y reflexionar aquellas lecturas en la pintura. A partir de entonces, empecé a tomarme el hecho de pintar como algo mucho más serio. Dejé la carrera y empezó mi andadura en el mundo de la pintura.
Tengo entendido que fue expulsado de Alemania por trabajar ilegalmente, ¿cómo fue aquella experiencia?
Bueno, el panorama que había entonces en España era un poco deprimente, y en Málaga era muy triste. Entonces cuando acabé el servicio militar, inmediatamente saqué el pasaporte y me largué. En aquella época había mucha inmigración española a Alemania, como 'trabajadores invitados', y yo no fui como 'trabajador invitado', yo me fui como turista con dos pintores más, uno que se llamaba Enrique Godina y el otro era Gabriel Alberca. Nos marchamos los tres intrépidos a la aventura sin saber hablar alemán, ni nada que se le pareciese. Como no llevábamos dinero buscamos un trabajo en una fábrica. Para poder trabajar en Alemania debíamos haber sacado en España una especie de permiso de trabajo, y nosotros no lo hicimos, así que no teníamos papeles, y claro al llevar trabajando un mes y medio o dos meses, recibí una carta de la policía informándome de que debía abandonar la frontera alemana en un plazo de cinco días, entonces me marché a Suecia en auto-stop.
¿Qué se aprende en los viajes?
En los viajes se aprenden muchas cosas. Yo lo recomiendo a todo el mundo y si eres artista creo que el viajar se hace mucho más necesario. Y la experiencia se enriquece sustanciosamente si además tienes que buscarte la vida en el país al que vayas. No es lo mismo llegar de turista a un lugar, que llegar y decir: aquí estoy, y ahora soy yo quien se busca la vida. Es muy bueno y muy recomendable para todo el mundo, pero para los artistas mucho más.
Formó junto a Lindell, Alberca, Chicano y Reiwstz la vanguardia malagueña, ¿qué recuerda de aquello? ¿Qué le queda de aquella vanguardia?
Bueno, en Málaga, en la década de los 50 sólo se pintaban paisajes y una especie de post- impresionismo; el caso mío fue un agujero un poco macabro en el arte que se daba en Málaga por aquellos tiempos. Los comienzos de mi pintura, quizás por el hecho de haber leído mucho a Dostoievski tenía más connotaciones literarias que de otra cosa, pero pronto me di cuenta de que la pintura era otra cosa, tiene otro lenguaje. La pintura es plástica y tienes que saber contarlo todo en un lenguaje plástico, no literario.
Unos cuántos formamos el grupo Picasso. Había gente que seguía pintando de una forma un poco académica, pero la filosofía del grupo era un poco el espíritu de reconocer a Picasso y lo que este artista significó para la pintura, además de las connotaciones políticas que tenía. Por aquellos tiempos, en la didctadura, Picasso era un personaje muy mal visto. Recuerdo una anécdota del año 72, aún faltaban tres años para la muerte de Franco y se hizo en Madrid una exposición que iba a llevar por título 'La Paloma de la Paz. Homenaje a Picasso'. Recibimos una carta del galerista anunciándonos que desgraciadamente, la exposición no podía contener tener ese título porque quedaba prohibido todo homenaje a Picasso, así que finalmente la exposición pasó a llamarse, 'La Paloma'.
No se considera pintor de un estilo concreto, pero ¿cuál es el universo poético por el que deambula Enrique Brinkmann?
Efectivamente, no soy un pintor que encaje en un estilo concreto. Mis comienzos en la pintura vinieron de la mano de la literatura, como ya comentamos antes, así que mi pintura es muy intimista. Empecé plasmando un tema plástico concreto y que fuese especial para mí. Trabajaba con él hasta agotarlo, hasta saturarlo, hasta que ya no se le podía sacar más partido. Hay muchos pintores que crean su estilo propio, sus señas de identidad a partir de la repetición de determinados elementos de su obra. Incluso, hay ocasiones en que te encuentras con que la obra inicial de determinados artistas, algunos muy conocidos, era más fresca en sus comienzos que en la madurez, porque siempre pintan lo mismo y acaban repitiéndose. A mucha gente que se entusiasma con este reconocimiento del artista en determinados rasgos de la obra sin necesidad de leer la firma. No es mi caso, cuando ya tengo agotado un tema empieza una nueva etapa en mi obra. Si ves la retrospectiva, hay diferentes etapas, aunque todas tienen algo en común que les da una conexión especial. No me gusta repetirme. Mi intención es seguir sorprendiéndome a mí mismo.
¿Cuándo da por concluida una etapa de su trayectoria?
Bueno, esto no sucede de un día para otro. Pasa cuando das demasiadas vueltas a un mismo tema y comienzas a sentirte mal, empiezas a repetirte. Generalmente mis diferentes etapas van cambiando cada diez años; sobre esto nunca me había parado a pensar, es algo que he podido apreciar con esta retrospectiva que me ha hecho la ciudad.
Pero usted ha declarado recientemente que está muy contento con lo que viene haciendo de diez años para acá, ¿ha superado la crisis de los diez años?
Bueno, sí. Es verdad, ahora estoy contento aunque también hay algo de cambio. Estoy en otra evolución; por ejemplo, ahora utilizo en mi obra mallas metálicas que antes no lo había hecho, y de momento me sigue interesando eso, no lo he agotado, creo que aún le puedo sacar más partido. Incluso las dos últimas obras que se pueden contemplar en esta retrospectiva, que son de 2006, son otra variable dentro de la misma etapa. Y en eso es en lo que ando ahora.
¿Cómo recibió este gran regalo de su ciudad, esa retrospectiva de 174 obras en el Museo Municipal?
Bueno, estoy muy contento de poder realizar esta retrospectiva en Málaga; es la primera que hago. Ha sido muy interesante reencontrarme con obras a las que ya les tenía perdida la pista. Han venido cuadros de coleccionistas de fuera de España, de distintos museos como el de Sevilla o el de Cuenca, y otros que me hubiese gustado traer para esta retrospectiva hace tanto tiempo que les perdí la pista que no hemos dado con su paradero. Esta retrospectiva ha sido algo bonito, además de una experiencia muy rica. Es diferente a ver las obras por catálogo o en reproducciones que guardas en casa. Estoy muy contento con esta retrospectiva.
¿Qué le enseña la pintura cuando está sólo en su estudio?
Bueno, la pintura me lo enseña todo. Mi puntura es muy introspectiva, aunque siempre hay parte de ese subconsciente colectivo. A veces tiene que pasar más de un mes para que la pintura te hable y te transmita cosas tan profundas como ese subconsciente del que antes te hablaba.
¿Qué diferencia encuentra entre la concepción del arte en España y el resto de Europa?
Mmm…, es una pregunta que invita a reflexionar más de lo que yo te pudiera contestar ahora. Creo que en definitiva en la persona interesada, en la persona entendida que disfruta y que sigue el arte no hay grandes diferencias. Donde puede que encontremos más diferencia es en el resto de la sociedad. Los países europeos están, por lo general, más acostumbrados al mundo del arte y de la cultura, probablemente porque lleven más tiempo. Yo creo que hay dos elementos que son fundamentales en esto de disfrutar del arte y la cultura: uno, la familia en la que vives y dos las escuelas. Si vives en una familia culta, sin duda alguna, los críos lo tienen más fácil para acceder a la cultura; y luego están también las escuelas que también deben de cumplir su función, enseñar a los niños a disfrutar de la cultura.
Usted participó en los comienzos del Ateneo como institución cultural que nacía de la sociedad civil y ahora, participa con el Neoateneo, el grupo joven del Ateneo. Ha intervenido uno de los Munny que serán expuestos en la muestra 'Plásticamente', y que será inaugurada el próximo viernes 9 en el Ateneo. ¿Cómo ve la salud de esta institución?
Bueno, yo formo parte de esta institución desde sus orígenes cuando estaban Ramón Ramos. El Ateneo siempre ha tenido una tradición liberal, desde su fundación. Había mucha gente implicada e involucrada con esta institución, eran tiempos muy bonitos. Y ahora, después de tanto tiempo, me encuentro con un grupo de gente joven, el Neoateneo, me ha gustado mucho. Porque el riesgo que corren instituciones, así como el Ateneo es que con el tiempo se queden sin gente joven, que se queden un poco atrás. Yo creo que estuve en una de las fiestas que organizó el neoateneo el año pasado. Creo que era la víspera de San Juan y fue magnifico ver lo que habían montado. Me gustó mucho, y ahora la idea que han tenido con la exposición… es muy bueno que haya cabezas jóvenes en las instituciones culturales.
Zoom Café es una sección dedicada a profundizar sobre un personaje de la actualidad cultural, que cada mes será entrevistado por otro personaje también de relevancia, pudiendo elegir éste a su interrogado.
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